El enfoque ‘One Health’ de la actividad cinegética centra el análisis de su situación en la comunidad

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La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García, ha asistido, junto con la consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, Rocío Díaz, a la Asamblea Provincial de la Federación Andaluza de Caza (FAC), celebrada en la sede de la Diputación de Granada, en un encuentro en el que se han compartido impresiones sobre la situación actual de la actividad cinegética, tanto en la provincia como en la comunidad andaluza.

Durante el acto, Catalina García ha situado el enfoque ‘Una Sola Salud’ (‘One Health’) como eje de análisis de la actividad cinegética, al tratarse de un modelo que integra, de forma conjunta, la salud ambiental, la sanidad animal y la salud humana. En este sentido, ha explicado que el seguimiento de las poblaciones de fauna silvestre, especialmente en determinadas especies, requiere una visión amplia que tenga en cuenta no solo el equilibrio de los ecosistemas, sino también las posibles implicaciones sanitarias y su relación con el entorno rural.

Precisamente, la consejera ha recordado que el Plan Andaluz de Caza 2023-2033 incluye la sanidad cinegética dentro del enfoque ,One Health, al identificar que la sobreabundancia de especies como ciervos y jabalíes, junto a la concentración de animales en puntos de agua o alimentación, puede incrementar el riesgo de propagación de enfermedades y zoonosis. Sobre esta base, ha concretado, se contemplan actuaciones relacionadas con la vigilancia epidemiológica y la bioseguridad, además de la formación de los cazadores en materia de prevención y control, dada su participación directa en la observación y seguimiento de estas poblaciones, y en la detección temprana de posibles incidencias sanitarias.

A partir de este planteamiento, García ha hecho referencia al control del jabalí, una de las especies que requiere una observación más detallada en el territorio. En la provincia de Granada, durante la temporada 2024-2025 se han registrado 13.557 capturas, en un contexto autonómico en el que las extracciones han alcanzado los 72.254 ejemplares. Estos datos se encuadran en las medidas de emergencia adoptadas ante la situación sanitaria existente, en relación con la presencia de la peste porcina africana en Cataluña y el riesgo de su posible propagación, considerando criterios técnicos vinculados a la sanidad animal, la prevención de riesgos y el equilibrio del medio natural. «Se ha insistido en que este enfoque permite abordar la presencia de la fauna desde una perspectiva más completa, en la que se tienen en cuenta distintos factores que afectan al territorio y a quienes viven en él», ha señalado.

Además, se ha tratado la importancia de la vigilancia sanitaria de las especies silvestres, como parte de un trabajo continuado que permite conocer su estado y anticipar posibles afecciones. Esta labor se apoya en la observación sobre el terreno y en la colaboración con los distintos agentes implicados, lo que facilita una mejor comprensión de la evolución de las poblaciones y de su interacción con el entorno.

En el acto también han estado presentes el presidente de la Federación Andaluza de Caza, José María Mancheño, el presidente de la Diputación de Granada, Francisco Rodríguez, el director general de Política Forestal y Biodiversidad, Juan Ramón Pérez Valenzuela, el director del Instituto Andaluz de Caza y Pesca Continental, Juan Ortegón, y el delegado territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Granada, Manuel Francisco García, entre otros representantes del sector cinegético.

La caza en Granada

La jornada ha permitido situar el contexto de la actividad cinegética en la provincia de Granada, donde existen 1.091 cotos de caza que abarcan una superficie de 951.397 hectáreas, lo que representa el 14% del total, tanto en número de acotados como en extensión dentro del conjunto de Andalucía. Estas cifras reflejan la implantación de la actividad en el territorio y su presencia en amplias áreas del medio rural, donde convive con otros usos y actividades.

En el encuentro organizado por la FAC, se ha hecho referencia a los espacios de diálogo con el sector, en los que se comparten experiencias y se traslada información sobre la actividad cinegética y su desarrollo en el territorio. Al respecto, se ha señalado que este tipo de foros contribuyen a una mejor comprensión de los retos asociados a la caza y facilitan el intercambio de información entre los distintos actores implicados.

De otra parte, la consejera de Sostenibilidad ha manifestado que la caza constituye una herramienta vinculada al control de determinadas especies y a la ordenación de sus poblaciones, siempre bajo criterios técnicos que pretenden garantizar el equilibrio de los ecosistemas en los que se desarrolla. Esta ordenación se plantea en un entorno en el que la actividad cinegética comparte espacio con otros usos del territorio, especialmente en zonas donde la agricultura y el aprovechamiento de los recursos naturales forman parte del día a día. «La compatibilidad requiere una planificación adecuada y un conocimiento detallado de las características de cada entorno, con el fin de permitir la compatibilidad entre los distintos usos del territorio», ha añadido.

Asimismo, Catalina García ha indicado la importancia del conocimiento técnico y de la información aportada por el propio sector, que desempeña un papel relevante en la observación y seguimiento de las especies en el medio natural. En esta línea, se ha señalado que el intercambio de datos y la colaboración entre administraciones, entidades y sector cinegético contribuyen a mejorar la toma de decisiones, al tiempo que permite ajustar las actuaciones a las necesidades específicas de cada zona.

En la celebración de la Asamblea de la FAC también se han abordado otros asuntos de interés para el sector cinegético, como la situación de distintas especies, entre ellas la tórtola europea, la cabra o el conejo, además de otras cuestiones relacionadas con la incorporación de herramientas digitales aplicadas al conocimiento del medio natural. En este marco, se han tratado aspectos vinculados a la evolución de la actividad en el territorio y a su realidad actual, en la que confluyen factores ambientales, sociales y territoriales.