Con la llegada de los periodos vacacionales y el aumento de los desplazamientos internacionales, la Dirección General de Consumo, dependiente de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, recuerda a las personas consumidoras la importancia de conocer cómo funciona el servicio de itinerancia de datos, conocido como roaming, para evitar sorpresas en la factura del teléfono móvil.
El roaming permite seguir utilizando el móvil para realizar llamadas, enviar mensajes o conectarse a internet cuando se viaja temporalmente fuera del país en el que se tiene contratado el servicio. Sin embargo, las condiciones varían de forma importante según el destino, por lo que conviene informarse antes de iniciar el viaje.
Desde 2017, dentro de los países de la UE, así como en Islandia, Liechtenstein y Noruega, las personas usuarias pueden utilizar sus tarifas móviles habituales sin pagar recargos adicionales por llamadas, SMS o navegación, siempre que se trate de un uso ocasional y razonable. Es decir, viajar por estos países permite mantener las mismas condiciones contratadas en España, aunque siempre bajo determinadas limitaciones establecidas por la operadora.
No obstante, esta ventaja no suele aplicarse en países como Andorra, Suiza o Reino Unido, ni tampoco en otros destinos fuera del Espacio Económico Europeo. Por ello, antes de viajar, es fundamental consultar con la compañía telefónica si existen costes adicionales o si se aplican condiciones especiales, ya que algunas operadoras amplían voluntariamente esta cobertura a determinados países.
Consumo recuerda también que no debe confundirse el roaming con las llamadas internacionales. Mientras que el roaming se refiere al uso del móvil durante un desplazamiento fuera del país, las llamadas internacionales son aquellas que se realizan desde España a números extranjeros, y estas sí pueden conllevar cargos adicionales aunque no exista desplazamiento.
En los viajes en barco o en avión, especialmente cuando el dispositivo se conecta a redes vía satélite, tampoco se aplica la eliminación de recargos por itinerancia. En estos casos, los costes pueden ser especialmente elevados, por lo que se recomienda extremar la precaución y activar el modo avión si no se necesita conexión.
Las compañías pueden aplicar además una política de uso razonable para evitar abusos del servicio sin recargos. Si durante varios meses detectan que una persona utiliza más tiempo y consume más servicios móviles fuera de su país que dentro de él, podrán advertir de la posible aplicación de recargos si esa situación no se regulariza.
Cuando se viaja a países fuera de la Unión Europea, el riesgo de sobrecostes aumenta considerablemente. En estos casos, una opción recomendable puede ser contratar una tarjeta SIM o eSIM prepago específica para el destino, o utilizar redes Wi-Fi seguras. No obstante, el uso de redes Wi-Fi públicas también exige precaución para proteger los datos personales y evitar accesos no autorizados.
Si no se va a contratar un bono internacional ni una tarjeta específica, la principal recomendación es desactivar la itinerancia de datos en el dispositivo móvil antes de salir del país. Incluso un uso mínimo de aplicaciones en segundo plano puede generar cargos elevados si la conexión se produce fuera de las zonas incluidas en la tarifa.
Asimismo, las personas que residan cerca de zonas fronterizas con países no pertenecientes a la UE deben prestar especial atención, ya que el móvil puede conectarse automáticamente a redes extranjeras sin que la persona usuaria lo advierta. Configurar manualmente la selección de red puede evitar conexiones involuntarias y facturas inesperadas.
La Dirección General de Consumo insiste en la importancia de planificar el uso del teléfono móvil antes de viajar y revisar las condiciones contratadas con la operadora, una medida sencilla que puede evitar incidencias y garantizar un consumo más responsable y transparente.
