La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García, ha participado en Sevilla en el IV Foro Agroalimentario organizado por el periódico regional de información económica y empresarial Tribuna de Andalucía, celebrado en la sede de la Fundación MAS, bajo el título ‘La sostenibilidad en la industria alimentaria’.
Durante su intervención, la consejera ha abordado la necesidad de seguir avanzando en modelos de producción y consumo más eficientes, con especial atención al aprovechamiento de recursos, la reducción del desperdicio alimentario y la valorización de subproductos dentro de la cadena agroalimentaria.
En el acto también han participado el director de la Fundación MAS, Luis Miguel Pons, así como profesionales vinculados al ámbito empresarial y hostelero, como la directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia en Area Sur, Beatriz Codes, el presidente de HORECA, Antonio de María Ceballos, y la directora de Marketing y Sostenibilidad del Grupo MAS, Delia Pascual, quienes han compartido experiencias y reflexiones sobre los desafíos actuales en materia de sostenibilidad, economía circular y consumo responsable. Igualmente, han estado presentes la secretaria general de Medio Ambiente y Cambio Climático, María López Sanchís, la directora general de sostenibilidad y economía circular, Carmen Jiménez, y la delegada territorial en la provincia de Sevilla, Inmaculada Gallardo, entre otros.
En el Foro, Catalina García ha señalado que la sostenibilidad en la industria alimentaria «acompaña al alimento desde su origen, hasta el momento en que llega a nuestra mesa», a lo largo de toda la cadena de valor: desde la producción y la transformación hasta la distribución, la restauración y el consumo en los hogares.
En este sentido, ha indicado que uno de los principales retos es evitar que productos que todavía conservan valor terminen convertidos en residuos, insistiendo en la importancia de optimizar procesos, reducir mermas y favorecer el aprovechamiento de materiales y excedentes.
La consejera ha abordado también el desperdicio alimentario, subrayando que detrás de cada alimento que se desecha, existe un consumo previo de agua, energía, suelo, transporte y trabajo humano. A este respecto, ha recordado que la reducción de estos residuos implica también una mejora en la eficiencia económica y ambiental del conjunto del sistema productivo.
Asimismo, ha hecho referencia al papel que desempeñan los hogares, en los que se produce una parte importante del desperdicio alimentario. Entre los hábitos cotidianos que contribuyen a minimizarlo, ha mencionado la planificación semanal de menús, la revisión de la despensa y del frigorífico, la correcta conservación de los productos, el aprovechamiento de sobras y la separación de residuos.
Además, ha incidido en la adecuada interpretación del etiquetado de los alimentos, diferenciando entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente, para evitar que productos aún aptos para el consumo se desechen de forma innecesaria.
Aprovechamiento de subproductos y economía circular
Respecto a la valorización de subproductos y biorresiduos generados por la industria agroalimentaria, García ha indicado las posibilidades que ofrecen los restos orgánicos, subproductos agrícolas y materiales procedentes de la transformación alimentaria para su incorporación a nuevos usos vinculados al compostaje, la obtención de fertilizantes sostenibles, la bioenergía y otros bioproductos.
Este planteamiento se enmarca en el modelo de economía circular recogido en la Ley 3/2023, de 30 de marzo, de Economía Circular de Andalucía, que dedica un capítulo específico a alimentos, nutrientes y bioproductos, con medidas orientadas a la prevención del desperdicio, la recuperación de nutrientes y la gestión separada de biorresiduos.
Entre las previsiones incluidas en esta norma, figuran instrumentos específicos para reducir las pérdidas alimentarias a lo largo de la cadena, el fomento de la redistribución para consumo humano y la promoción de acuerdos entre empresas alimentarias y entidades sociales para canalizar productos no vendidos que mantengan todas las garantías de seguridad.
Igualmente, la ley contempla la valorización energética y material de los recursos biomásicos procedentes del sector agroalimentario, así como la separación en origen de biorresiduos comerciales e industriales para facilitar el reciclado.
En paralelo, la consejera ha indicado el papel de la hostelería y la restauración en la reducción del desperdicio y la separación de biorresiduos en origen. En este ámbito, ha recordado la importancia de facilitar a la clientela la posibilidad de llevarse los alimentos no consumidos, además de mejorar la planificación de compras y la gestión de productos perecederos en los establecimientos.
Al hilo de esto último, ha manifestado que la separación de los residuos orgánicos permite una mayor eficiencia en toda la cadena posterior de tratamiento y reciclaje del resto de residuos generados y la obtención de un compost de calidad o biogás, además de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Del mismo modo, Catalina García ha abordado la relevancia de apostar por productos locales y de temporada, favoreciendo cadenas de distribución más cortas, una menor utilización de envases y una mejor racionalización de recursos.
